Visión:
Ser reconocidos en el ámbito nacional e internacional como un club deportivo que forma y aporta personas extraordinarias forjadas en los valores del espíritu del rugby.
Misión:
Contribuir decisivamente en la formación y mejora de la calidad de vida de nuestros socios, a través del desarrollo profesional del rugby amateur.
Difundir nuestro deporte, sus valores y tradición a nivel nacional.
Lograremos nuestra misión:
- Siendo un Club de Rugby, plena y orgullosamente identificado con los valores de nuestra disciplina deportiva, líder en nuestra realidad, por su vivencia del espíritu del Rugby y por la camaradería que nace de su práctica.
- Siendo una comunidad de personas viviendo como un gran equipo, sumando experiencias deportivas y humanas, compartiendo ideales, intereses y responsabilidades.
- Siendo un Club coherente y unido, con dirigentes responsables, profesionales y reconocidos por su entrega y experiencia, tanto en su vida deportiva como en su vida privada y profesional, como deportistas leales, comprometidos y con deseo permanente de superación, y con socios que compartan los ideales humanos y deportivos que profesamos.
- Contando con una infraestructura deportiva que favorezca la práctica deportiva y la camaradería, siendo un espacio de acogida para los socios, sus familias y cuantos nos visiten, amigos u adversarios deportivos.
- Contando con un departamento técnico que promueva en la niñez y la juventud los valores de nuestra disciplina y los ideales que nos unen, que promueva competencias deportivas de alto nivel, técnica y humanamente, y que mantenga los resultados agonísticos de nuestros equipos en el más alto nivel de competencia.
- Fortaleciendo cada día nuestro Club, con el trabajo en equipo que caracteriza nuestro deporte, actuando de acuerdo a las necesidades de la época, rescatando los principios de nuestra disciplina deportiva, compartiendo nuestras aspiraciones e intereses con quienes se reconozcan en estos objetivos y se esfuercen para que sean difundidos y reconocidos.
Valores:
INTEGRIDAD: Colaboramos para el bien de nuestro club, sin buscar intereses personales. Nos manejamos con la verdad y transparencia. Nos comportamos con honestidad e integridad en cada uno de los roles que nos toque cumplir en el club.
COMPROMISO: Hacemos nuestros mejores esfuerzos para alcanzar logros deportivos y sociales. No abandonamos nuestros objetivos ante la adversidad y priorizamos siempre los intereses del club sobre los de nuestro deporte, equipo, grupo, o propios. Compartimos tanto los éxitos y los fracasos como club. Sentimos y nos emocionamos con Alumni.
RESPETO: Nos comunicamos e interactuamos con respeto dentro de las normas establecidas por el club. Ponemos los intereses del club por encima de los propios. Nos esforzamos para entender opiniones que no compartimos y colaboramos con el resto de las personas que nos rodean, tanto en las actividades deportivas, como sociales y culturales, dentro y fuera del club.
HUMILDAD: A la hora de ganar, no nos creemos superiores, ya que sabemos que los resultados son el fruto del esfuerzo y sacrificio. Dejamos de lado la soberbia a la hora de interactuar entre nosotros y con el entorno.
DISCIPLINA: Reconocemos que la disciplina es la base del orden que garantiza la armonía entre todos, y por lo tanto, como socios y jugadores del Club, aceptamos cumplir nuestros deberes y los acuerdos que se hayan establecidos.
HONOR: Reconocemos el valor de la palabra empeñada en cada acción que tomamos, demostrando nuestra honorabilidad en cada compromiso asumido, actuando siempre con coherencia y lealtad.
SOLIDARIDAD: Somos solidarios con nuestros compañeros, con nuestros socios, con nuestro club, con nuestros amigos de clubes vecinos y con nuestra sociedad. El rugby nos ha enseñado que nada se consigue si no se cuenta con apoyo, y es éste él que debemos aportar a nuestra sociedad, siendo solidarios en todos los aspectos que podamos.
CAMARADERIA: Nuestro deporte es un deporte colectivo por excelencia, donde todos tenemos el mismo objetivo y donde la armonía entre nosotros y la cohesión determinará los resultados y el éxito. La camaradería es fundamental para establecer los lazos positivos emocionales y desarrollar la confianza.
Y POR TODO ESTO... Desarrollamos nuestra actividad deportiva, educándonos a nosotros mismos y formando a niños y jóvenes en la lealtad, en la disciplina, en el honor, en el respecto de las reglas, en la solidaridad, en el valor, en el sacrificio y en el saber compartir los éxitos y las derrotas con quienes nos acompañan, con el fin de alcanzar, de manera integral, los más altos valores humanos, propiciando ser hombres de bien.
Los valores del rugby, hoy...?
Para muchas otras disciplinas deportivas resulta dificil entender nuestro deporte no tanto por sus reglas, que sin embargo reservan cierto nivel de dicultad para un expectador novato, sino sobre todo por una realidad absolutamente objetiva: la enorme mayoría de los rugbistas asumen en pocas semanas de práctica un “modus vivendi”, un estilo de vida personal, que se refleja en los tres tiempos de un partido y en un personal compromiso para que cada día un número siempre mayor de personas se acerquen a la pelota ovalada.
Debe de ser una pelota muy valiosa, si cada equipo la tiene en su mente y la quiere retener para seguir compartiendola y jugándola con sus companeros. Debe de ser una pelota mágica si se respeta la posesion del otro equipo, aguardando lealmente cuando el árbitro así lo indica, pero, al mismo tiempo, enfrentando con valentía los choques y los golpes con tal de recuperarla. Debe de ser una pelota portentosa, si al final de 80 minutos de lucha y sacrificio, los dos contrincantes se unen en un abrazo y se preparan para festejar juntos el éxito del partido, sin importar ya quien haya ganado o perdido. Pero, sobre todo, debe de ser una pelota que viene de otro mundo...ya que en la vida y la cultura de todos los días, las cosas son muy distintas.
En nuestra cultura actual resulta poco atractivo sufrir, y el rugby es sufrimiento y valentía; resulta más provechoso el camino corto de la trampa, del fraude y del engaño, y el rugby es una lucha leal y respetuosa de las reglas y del adversario; resulta más llamativo un compromiso breve sin mayores responsabilidades, y el rugby es entrega, constancia y sacrificio, para alcanzar los resultados esperados; resulta poco llamativo un deporte sin camaras, caratulas y aplausos, y el rugby vive y crece en las canchas secundarias, en los parques, en los terrenos baldíos, en las playas.
Pero, mientras otras disciplinas se preguntan en qué momento los anti-valores se apoderaron de ellas, al punto que las familias no pueden acudir a un espectaculo deportivo por el absurdo ambiente que se vive en las canchas, en los coliseos, en las pistas y –sobre todo– en las tribunas, donde el embrutecimiento se vuelve aún más evidente y notorio, de la cantera del rugby siguen saliendo generaciones y generaciones de profesionales en los más variados oficios y profesiones, generaciones de amantes del deporte, generaciones de padres de familia que acompañan a sus hijos, educándolos en la belleza del juego, la alegría de la victoria y el reconocimiento de la derrota para ir mejorando.
Tal vez, la cultura de hoy necesita reflexionar hacia dónde está llevándonos el exceso de edonismo, la falta de responsabilidad, el miedo al sacrificio, el abatimiento después de la derrota, la desconfianza en nosotros y en nuestras capacidades, tal vez, estaríamos en condiciones de construir una nueva realidad, más humana y al mismo tiempo más trascendental.
Mientras esperamos que los demás, en su soberbia intelectual y cultural, decidan dedicarle un poco de tiempo a estas simples reflexiones, nosotros nos limitamos a pasarnos una pelota ovalada, golpeándonos y sufriendo para no perderla, avanzando -y retrocediendo a veces- como un equipo, con la conciencia que un día de rugby nunca es un día malgastado y que la felicidad en nuestra vida, al final de la cuenta, nos es otra cosa que la suma de todos los momentos felices que queremos compartir con las personas que amamos, apreciamos y respetamos.
Cuanta felicidad y cuantas esperanzas se encierran todavía en una pelota ovalada perseguida por “niños” de todas las edades !